Igual que no todo arroz es paella… no toda crema es buena cosmética.
Volverse loco leyendo INCI, obsesionarse con ingredientes concretos, fijarse solo en el orden o en el marketing… no te garantiza que no acabes delante de algo recalentado.
Porque también hace falta un buen caldo, un buen sofrito, un arroz en su punto y una receta propia. Que cuando te echas esa crema… te saque una lagrimita de gusto al verte la cara.
Hay paellas de chiringuito, de no repetir jamás, de domingo… y paellas que recuerdas toda la vida. Con tu piel pasa lo mismo. Puedes seguir con el “gel que haya en la ducha”… o empezar a elegir lo que te echas como cuando quieres comer ‘bien’.